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Jesús Rey del universo

Actualizado: 28 de nov de 2017

#JesucristoReydeluniverso

Mt 25: 31-46

Cuando venga el Hijo del Hombre en su gloria y acompañado de todos los ángeles, se sentará entonces en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las gentes; y separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su derecha, los cabritos en cambio a su izquierda.Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo: porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.


Entonces le responderán los justos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos peregrino y te acogimos, o desnudo y te vestimos?, o ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a verte?

Y el Rey, en respuesta, les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis. Entonces dirá a los que estén a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles: porque tuve hambre y no me disteis de comer; tu

ve sed y no me disteis de beber; era peregrino y no me acogisteis; estaba desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces le replicarán también ellos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, peregrino o desnudo, enfermo o en la cárcel y no te asistimos? Entonces les responderá: En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también dejasteis de hacerlo conmigo. Y éstos irán al suplicio eterno; los justos, en cambio, a la vida eterna. En efecto, Jesús debería ser el Rey de todo el universo, esa es la razón de haberse hecho carne la Segunda Persona de la Trinidad (Jn 1: 14), pero este Decreto Divino se vio trastocado por el hombre, aquel que debería haber sido también rey, para que Jesús fuera realmente Rey de reyes.


Luisa: 25-34

(1) Siento en mí la continua potencia del Fiat Divino que me envuelve con tal imperio, que no da tiempo a mi agonizante voluntad de hacer el más mínimo acto, y se gloría no de hacerla morir del todo, porque si esto hiciera perdería su prestigio de obrar sobre una voluntad humana, que mientras está viva se somete a recibir voluntariamente el acto vital del Fiat Divino y se contenta con vivir muriendo para dar vida y dominio absoluto al Supremo Querer, que victorioso de sus derechos divinos extiende sus confines y canta victoriosa sobre la agonizante voluntad de la criatura, la cual, si bien muriendo, sonríe y se siente feliz y honrada de que un Querer Divino tiene su campo de acción en su alma. Ahora, mientras me sentía bajo el imperio del Fiat Divino, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(2) “Pequeña hija de mi Querer, tú debes saber que son derechos absolutos de mi Fiat Divino el tener el primado sobre cada uno de los actos de la criatura, y quien le niega el primado le quita sus derechos divinos que por justicia le son debidos, porque es creador del querer humano. ¿Quién puede decirte hija mía cuánto mal puede hacer una criatura cuando llega a sustraerse de la Voluntad de su Creador? Mira, bastó un acto de sustracción del primer hombre a nuestra Voluntad Divina para cambiar la suerte de las generaciones humanas, Y NO SÓLO ESO, SINO QUE CAMBIÓ LA MISMA SUERTE DE NUESTRA DIVINA VOLUNTAD. Si Adán no hubiese pecado, el Verbo Eterno, que es la misma Voluntad del Padre Celestial, debía venir a la tierra glorioso, triunfante y dominador, acompañado visiblemente por su ejército angélico, que todos debían ver, y con el esplendor de su gloria debía fascinar a todos y atraer a todos a Sí con su belleza; coronado como rey y con el cetro de mando para ser rey y cabeza de la familia humana, de modo de darle el gran honor de poder decir: ‘Tenemos un rey hombre y Dios’. Mucho más que tu Jesús no descendía del Cielo para encontrar al hombre enfermo, porque si no se hubiera sustraído de mi Voluntad Divina, no debían existir enfermedades, ni de alma ni de cuerpo, porque fue la voluntad humana la que casi ahogó de penas a la pobre criatura; el Fiat Divino era intangible de toda pena y tal debía ser el hombre. Por lo tanto Yo debía venir a encontrar al hombre feliz, santo y con la plenitud de los bienes con los cuales lo había creado. En cambio, porque quiso hacer su voluntad cambió nuestra suerte, y como estaba decretado que Yo debía descender sobre la tierra, y cuando la Divinidad decreta, no hay quien la aparte, sólo cambié modo y aspecto, así que descendí, pero bajo vestidos humildísimos, pobre, sin ningún aparato de gloria, sufriente, llorando y cargado con todas las miserias y penas del hombre. La voluntad humana me hacía venir a encontrar al hombre infeliz, ciego, sordo y mudo, lleno de todas las miserias, y Yo para sanarlo lo debía tomar sobre de Mí, y para no infundirle espanto debía mostrarme como uno de ellos, para hermanarlos y darles las medicinas y remedios que se necesitaban. Así que el querer humano tiene la potencia de volverse feliz o infeliz, santo o pecador, sano o enfermo. Entonces mira, si el alma se decide a hacer siempre, siempre mi Divina Voluntad y vivir en Ella, cambiará su suerte y mi Divina Voluntad se lanzará sobre la criatura, la hará su presa y dándole el beso de la Creación cambiará aspecto y modo, y estrechándola a su seno le dirá: ‘Pongamos todo a un lado, para ti y para Mí han regresado los primeros tiempos de la Creación, todo será felicidad entre tú y Yo, vivirás en nuestra casa, como hija nuestra, en la abundancia de los bienes de tu Creador.’ Escucha mi pequeña recién nacida de mi Divina Voluntad, si el hombre no hubiese pecado, no se hubiese sustraído de mi Divina Voluntad, Yo habría venido a la tierra, pero ¿sabes cómo? LLENO DE MAJESTAD, COMO CUANDO RESUCITÉ DE LA MUERTE, QUE SI BIEN TENÍA MI HUMANIDAD SIMILAR AL HOMBRE, UNIDA AL VERBO ETERNO, PERO CON QUÉ DIVERSIDAD MI HUMANIDAD RESUCITADA ERA GLORIFICADA, VESTIDA DE LUZ, NO SUJETA NI A SUFRIR, NI A MORIR, ERA EL DIVINO TRIUNFADOR. En cambio mi Humanidad antes de morir estaba sujeta, si bien voluntariamente, a todas las penas, es más, fui el hombre de los dolores. Y como el hombre tenía aún los ojos ofuscados por el querer humano, y por eso aún enfermo, pocos fueron los que me vieron resucitado, lo que sirvió para confirmar mi Resurrección. DESPUÉS SUBÍ AL CIELO PARA DAR TIEMPO AL HOMBRE DE TOMAR LOS REMEDIOS Y LAS MEDICINAS, A FIN DE QUE CURASE Y SE DISPUSIERA A CONOCER MI DIVINA VOLUNTAD, PARA VIVIR NO DE LA SUYA, SINO DE LA MÍA, Y ASÍ PODRÉ HACERME VER LLENO DE MAJESTAD Y DE GLORIA EN MEDIO A LOS HIJOS DE MI REINO. POR ESO MI RESURRECCIÓN ES LA CONFIRMACIÓN DEL FIAT VOLUNTAS TUA COME IN CIELO COSÌ IN TERRA. DESPUÉS DE UN TAN LARGO DOLOR SUFRIDO POR MI DIVINA VOLUNTAD POR TANTOS SIGLOS, POR NO TENER SU REINO SOBRE LA TIERRA, SU ABSOLUTO DOMINIO, ERA JUSTO QUE MI HUMANIDAD PUSIERA A SALVO SUS DERECHOS Y REALIZASE MI Y SU FINALIDAD PRIMARIA, LA DE FORMAR SU REINO EN MEDIO A LAS CRIATURAS.

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Así que, en esta lectura confirmamos 3 cosas:

1.- Jesús debería haber descendido a la tierra como Rey.

2.-La Redención es la medicina para rehacer al hombre, ponerlo en su estado original, y de esta manera Jesús podrá ejercer realmente su Reinado, haciendo que el hombre viva de su Voluntad.

3.- El triunfo de Jesús inicia en su Resurrección, pero culminará con el Fiat Voluntas Tua.

Ahora. Sólo para concluir esta nota y confirmar que este reinado se encuentra a expensas del hombre, pues Dios ya puso todo lo que a Él correspondía; solamente falta lo que el hombre debe hacer: Adoptar la Voluntad Divina como propia, pues haciéndolo, permitirá que Jesús extienda su Vida en nosotros, y de esta manera se convierta en verdadero Rey . Oigamos lo que Jesús dice a Luisa en las siguientes lecturas:


32-1

(4) “Mi buena hija, Rey, Creador, Voluntad Divina, significa dominar, investir y tener nuestra Vida dentro de cada cosa creada por Nosotros; crear significa extender la propia vida, esconder nuestra Voluntad creadora en la misma cosa creada por Nosotros. Esto es crear, llamar las cosas de la nada, encerrar en ellas al Todo para conservarlas en la integridad de la belleza como las hemos creado. Ahora, tú debes saber que mi Voluntad es como un rey disfrazado en cada una de las cosas creadas, si las criaturas lo reconocen bajo aquellos vestidos, se revela y abunda en el dar sus actos divinos y sus dones reales, que sólo puede dar este Emperador Celestial; si no es reconocido, se queda inobservado, escondido sin hacer estrépito, ni alarde de su real persona, ni abunda en el dar sus dones, que sólo puede dar un Querer tan santo, y las criaturas tocan la vestidura, pero de Él y de sus dones no saben nada y nada reciben, y mi Fiat queda con el dolor de no haber sido reconocido, y con la pena de no haber dado sus dones divinos, porque no conociéndolo faltaba la capacidad y la voluntad de recibir dones reales. Yo hago como un rey, que disfrazándose va en medio a los pueblos; si le ponen atención, a pesar de que no lleva los vestidos reales lo conocerán por los modos, por el rostro, y poniéndose a su alrededor le darán los honores de rey y pedirán dones y favores, y el rey premiará la atención de aquellos que lo reconocen disfrazado, y les dará de más de lo que quieren; a aquellos que no lo reconocen pasará inobservado sin darles nada, mucho más, que ellos mismos no le piden nada creyéndolo uno cualquiera del pueblo. Así hace mi Voluntad cuando es reconocida bajo las vestiduras de las cosas creadas, Ella se revela y no espera como el rey a que le pidan dones y favores, sino que Ella misma dice: ‘Estoy aquí, ¿qué quieres?’ Y sobreabunda en el dar dones y favores celestiales, y sigue más adelante del rey, bilocándose da a la criatura que la ha conocido su misma Vida, lo que no hace el rey. Ahora, también tú puedes decir soy Voluntad de Dios, y hacer de ti la cáscara, la vestidura que esconda a mi Divina Voluntad, no sólo si la reconoces en todas las cosas creadas, sino si la reconoces en ti, si le das el dominio en todos tus actos, y todo lo que hace la cáscara de tu ser lo pones a su servicio para hacer crecer su Vida en ti, Ella te llenará tanto, que no quedará de ti más que el solo vestido, y se servirá de él para cubrirse y serás más feliz que todas las cosas creadas, porque serás el velo viviente, que dividirás junto con Ella sus alegrías, su felicidad, y también sus infinitos dolores, porque quiere ser vida de cada criatura, pero ingratas no le dan el pleno dominio. En suma, harás siempre vida junto, haciéndoos perenne compañía, formando una sola vida”.


25-5

(2) “Hija mía, todo lo que ha sido hecho por nuestra Divinidad, tanto en la Creación como en la Redención y Santificación, no todo ha sido absorbido por la criatura, pero todo está en mi Divina Voluntad en acto expectante para darse a las criaturas. Si tú pudieses ver todo en mi Fiat Divino, encontrarías un ejército de actos nuestros salidos de Nosotros para darlos a las criaturas, pero como no reina nuestro Querer, no tienen espacio donde ponerlos ni capacidad de recibirlos. Esta milicia divina, desde hace veinte siglos está esperando ponerse en oficio de ejercicio para llevar a las criaturas los dones, las indumentarias, las alegrías y las armas divinas que cada acto nuestro posee, para hacer junto con ellos un solo ejército divino, una milicia celestial. Ahora, para hacer que el reino de nuestro Querer Divino reine en medio a las criaturas, es necesario que la criatura absorba en sí todos estos actos de la Divinidad hechos por amor de ella, y los absorba tanto en sí misma, de encerrar en sí todo lo que posee mi Fiat, asimilándolos y consumándolos en sí misma. Así que mi Divina Voluntad consumada en la criatura, hará reentrar en ella todo este ejército divino, todos los actos nuestros salidos de Nosotros en la Creación, Redención y Santificación por amor de ellas, reentrarán en las criaturas y mi Divina Voluntad asimilada y consumada en ellas se sentirá triunfante y reinará dominante junto con nuestro ejército divino. Por eso Yo no hago otra cosa en ti que hacerte beber a sorbos continuamente todo lo que por Nosotros se hizo y se hace en la Creación, Redención y Santificación, para poder decir de nuevo como dije en la cruz: ‘Todo está consumado, no tengo otra cosa qué hacer para redimir al hombre’. Así repetirá mi Voluntad: ‘Todo lo he consumado en esta criatura, de modo que todos nuestros actos han sido encerrados en ella, no tengo otra cosa que agregar, todo lo he consumado para que el hombre fuese restaurado y el reino de mi Divina Voluntad tenga su vida y su régimen como en el Cielo así en la tierra’.



S. Thomassiny

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