LUISA PICCARRETA

 

LA PEQUEÑA HIJA DE LA DIVINA VOLUNTAD

 

1865 - 1947

La Divina Voluntad vuelve pequeña al alma.

Luisa es la más pequeña entre todos.

 

  Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma junto con Jesús y le he dicho: “Amor mío, quiero hacerte oír cómo hago para entrar en tu Querer, para ver si te agrada o no.” Entonces he dicho lo que tengo por costumbre decir cuando entro en su Querer, que no creo que sea necesario el decirlo habiéndolo dicho otras veces. Y Jesús me ha dado un beso, aprobando con su beso lo que yo le decía, y luego me ha dicho:

  “Hija mía, mi Voluntad tiene la virtud especial de volver a las almas pequeñas, de empequeñecerlas tanto, de sentir la extrema necesidad de que mi Voluntad les suministre la vida; es tanta su pequeñez, que no saben hacer un acto, un paso, que mi Voluntad no les suministre, o el acto o el paso, así que viven todas a expensas de mi Voluntad, porque su pequeñez no pone ningún estorbo, ni cosas propias, ni amor propio, sino que todo lo toman de mi Voluntad, pero no para tenerlo con ellas, sino para dármelo a Mí, y como tienen necesidad de todo, viven perdidas en mi Voluntad. Mira, Yo giré y giré por toda la tierra, miré una por una a todas las criaturas para encontrar a la más pequeña entre todas, y entre tantas te encontré a ti, la más pequeña entre todas; tu pequeñez me agradó y te escogí, te confié a mis ángeles a fin de que te custodiaran, no para hacerte grande, sino para que custodiaran tu pequeñez, y ahora quiero iniciar la gran obra del cumplimiento de mi Voluntad. Ni con esto te sentirás más grande, más bien mi Voluntad te hará más pequeña y continuarás siendo la pequeña hija de tu Jesús, la pequeña hija de mi Voluntad.”

              Marzo 23, 1921 Vol. 12 

Ciudad de México 

CDMX

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